miércoles, 24 de febrero de 2016

TEMA 13. EL SIGLO XVI

DINASTÍA DE  AUSTRIA
POSESIONES DE CARLOS I



CARLOS I Y FELIPE II

LITERATURA DEL SIGLO XVI
Fragmento de Diana, de Jorge Montemayor


Libro primero
Bajaba de las montañas de León el olvidado Sireno, a quien Amor, la fortuna, el tiempo trataban de manera que del menor mal que en tan triste vida padecía, no se esperaba menos que perderla. Ya no lloraba el desventurado pastor el mal que la ausencia le prometía, ni los temores del olvido le importunaban, porque veía cumplidas las profecías de su recelo, tan en perjuicio suyo, que ya no tenía más infortunios con que amenazarle.

Pues llegando el pastor a los verdes y deleitosos prados, que el caudaloso río Ezla, con sus aguas va regando, le vino a la memoria el gran contentamiento de que en algún tiempo allí gozado había, siendo tan señor de su libertad, como entonces sujeto a quien sin causa lo tenía sepultado en las tinieblas de su olvido. Consideraba aquel dichoso tiempo que por aquellos prados y hermosa ribera apacentaba su ganado, poniendo los ojos en solo el interés que de traerle bien apacentado se le seguía; y las horas que le sobraban gastaba el pastor en solo gozar del suave olor de las doradas flores, al tiempo que la primavera, con las alegres nuevas del verano, se esparce por el universo, tomando a veces su rabel, que muy pulido en un zurrón siempre traía; otras veces una zampoña, al son de la cual componía los dulces versos con que de las pastoras de toda aquella comarca era loado. No se metía el pastor en la consideración de los malos o buenos sucesos de la fortuna, ni en la mudanza y variación de los tiempos, no le pasaba por el pensamiento la diligencia y codicias del ambicioso cortesano, ni la confianza y presunción de la dama celebrada por solo el voto y parecer de sus apasionados; tampoco le daba pena la hinchazón y descuido del orgulloso privado: en el campo se crió, en el campo apacentaba su ganado, y así no salían del campo sus pensamientos, hasta que el crudo amor tomó aquella posesión de su libertad, que él suele tomar de los que más libres se imaginan.

Venía, pues, el triste Sireno los ojos hechos fuentes, el rostro mudado, y el corazón tan hecho a sufrir desventuras, que si la fortuna le quisiera dar algún contento, fuera menester buscar otro corazón nuevo para recibirle. El vestido era de un sayal tan áspero como su ventura, un cayado en la mano, un zurrón del brazo izquierdo colgando.

Arrimose al pie de una haya, comenzó a tender sus ojos por la hermosa ribera hasta que llegó con ellos al lugar donde primero había visto la hermosura, gracia, honestidad de la pastora Diana, aquella en quien Naturaleza sumó todas las perfecciones que por muchas partes había repartido. Lo que su corazón sintió imagínelo aquel que en algún tiempo se halló metido entre memorias tristes. No pudo el desventurado pastor poner silencio a las lágrimas, ni excusar los suspiros que del alma le salían, y volviendo los ojos al cielo, comenzó a decir de esta manera:

-¡Ay memoria mía, enemiga de mi descanso!, ¿no os ocuparais mejor en hacerme olvidar disgustos presentes que en ponerme delante los ojos contentos pasados? ¿Qué decís memoria? Que en este prado vi a mi señora Diana, que en él comencé a sentir lo que no acabaré de llorar, que junto a aquella clara fuente, cercada de altos y verdes alisos, con muchas lágrimas algunas veces me juraba que no había cosa en la vida, ni voluntad de padres, ni persuasión de hermanos, ni importunidad de parientes que de su pensamiento la apartase; y que cuando esto decía salían por aquellos hermosos ojos unas lágrimas, como orientales perlas, que parecían testigo de lo que en el corazón le quedaba, mandándome, so pena de ser tenido por hombre de bajo entendimiento, que creyese lo que tantas veces me decía. Pues espera un poco, memoria, ya que me habéis puesto delante los fundamentos de mi desventura (que tales fueron, pues el bien que entonces pasé fue principio del mal que ahora padezco), no se os olviden, para templarme este descontento, de ponerme delante los ojos uno a uno los trabajos, los desasosiegos, los temores, los recelos, las sospechas, los celos, las desconfianzas, que aún en el mejor estado no dejan al que verdaderamente ama. ¡Ay memoria, memoria, destruidora de mi descanso! ¡Cuán cierto está responderme que el mayor trabajo, que en estas consideraciones se pasaba, era muy pequeño en comparación del contentamiento que a trueque de él recibía! Vos, memoria, tenéis mucha razón, y lo peor de ello es tenerla tan grande.

lunes, 25 de enero de 2016

TIEMPOS VERBALES. PRIMERO DE BACHILLERATO

PÁGINA 94 LIBRO DE TEXTO NUEVO

COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.

En este enlace os dejo el texto, cogido del periódico El País : AQUÍ

Comentario de texto: incluyendo tema, características lingüísticas y estilísticas

Nos encontramos con un texto periodístico de opinión, un artículo que transita entre la exposición y la argumentación, puesto que el autor expone una tesis personal ("la falta de libertad de los hombres") con una serie de argumentos, apoyándose, en determinados momentos, en datos objetivos, como cuando expone una anécdota sucedida en Londres. El tema en torno al que gira el artículo es la falta de libertad del hombre ante la vigilancia tecnológicamente globalizada.
Se trata de un artículo de opinión porque presenta la firma de Manuel Vicent y, sobre todo, porque alberga una importante intención estética: el autor busca representar la ausencia de libertad del ser humano y el hecho que de que se nos aboca a seguir los mismos comportamientos, a través de la alegoría de un hormiguero en el que todas las hormigas actúan por igual y están controladas por una gran araña planetaria.
Encontramos rasgos que dan claridad y cohesión al discurso, como el empleo de repeticiones léxicas, que van extendiendo el tema a lo largo de los diferentes párrafos: hormigas, cámara, libertad, etc. Además, a pesar de la importante subjetividad del texto, el escritor en determinados momentos busca dotarle de un tono objetivo a través de la tercera persona, con la que informa de una anécdota particular ( "Un día las cámaras captaron a un tipo...") o el uso del presente atemporal, con el que expone cual si fuera una verdad irrefutable una idea personal: "Fuera del hormiguero ya no hay salvación".
En todo caso, destacan las rasgos que aportan subjetividad, puesto que nos hallamos ante una argumentación en la que en todo momento el autor busca demostrar que si el individuo decide actuar con absoluta libertad y no seguir las normas de la sociedad globalizada, acabará en problemas.  Recurre a argumentos variados: dice que todo queda grabado, muestra que todos nos sentimos libres en nuestras elecciones pero luego refuta esta afirmación, expone un ejemplo en el que un hombre fue confundido con un terrorista por presentar una conducta anormal, fuera de lo común, etc.
Destaca los rasgos asociados a la función expresiva del lenguaje, a la subjetividad. Así, pues, el autor emplea un léxico connotativo para mostrar su particular visión de la sociedad. Aparece el término hormiguero, en el que nos incluye a todos por seguir las reglas establecidas; la expresión "nido de araña planetaria", con la que se refiere a las tecnologías que nos vigilan; o "pentagrama", término que se identifica con el destino marcado del que no debemos salirnos.
Además, Manuel Vicent se dirige en todo momento a un receptor imaginado, de ahí el uso de la segunda persona ( "Solo si te comportas...": "Si pronuncias en el móvil..."), a través del cual busca atraer la atención del destinatario y convencerle de su tesis.
En este texto destaca la función poética del lenguaje, en el sentido de que se expresa la falta de libertad y la vigilancia tecnológica a través de continuas metáforas. De esta forma, una gran araña se convierte en metáfora de las cámaras que nos controlan, la hormiga conformista se identifica con el individuo cuya actuación no se sale de lo estipulado y el concepto "partitura musical de risas y lágrimas" representa lo limitado de nuestras acciones y maneras de discurrir en la vida cotidiana. El texto además, está dotado de un punto cómico, sobre todo en el último párrafo. En él, a través de una hipérbole, se expresa lo que nos sucedería si pronunciáramos tres veces en el móvil algún contenido relacionado con el terrorismo: "Un gorila con toda una ferretería alrededor de su barriga" nos llevaría a un cuarto sin ventanas hasta que demostráramos nuestra total fidelidad al hormiguero, nuestra total normalidad.


OTRA ESQUEMA QUE SE PUEDE SEGUIR PARA COMENTAR UN TEXTO PERIODÍSTICO

PRIMER PÁRRAFO
- Tipo de texto.
-Variedad del discurso.
-Tema

SEGUNDO PÁRRAFO
-Características que justifican que es un artículo, columna o editorial.

TERCER PÁRRAFO
-Elementos de cohesión y que dan claridad ( repeticiones léxicas, marcadores del discurso// definiciones, aclaraciones)

CUARTO PÁRRAFO
Ir comentando los rasgos por funciones.
Función representativa: léxico denotativo, oraciones enunciativas, impersonales, pasivas reflejas, presente atemporal, tercera persona, etc.
Función expresiva: primera persona, adjetivos valorativos, léxico connotativo, sufijos diminituvos, verbos de opinión, oraciones exclamativas, desiderativas o dubitativas, etc.
Función apelativa: segunda persona del singular o del plural, plural de modestia ( primera persona del plural), preguntas retóricas, vocativos, etc.
Función poética: riqueza léxica, humor, ironía, recursos retóricos explicados, etc.

jueves, 17 de diciembre de 2015

La vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades

Lectura de El Lazarillo de Tormes

Podéis obtener información del Lazarillo:
- Aquí
- Aquí

El Lazarillo en El Ministerio del tiempo


OBRA DEL LAZARILLO DE TORMES

Fecha de publicación: sus ediciones más antiguas datan de 1554.
El autor se ha considerado anónimo hasta hace relativamente pocos años. Respecto de la autoría cabe señalar las investigaciones de la paleógrafa Mercedes Agulló quien documenta que Diego Hurtado de Mendoza es posiblemente el escritor de El Lazarillo de Tormes. Aquí el enlace de la noticia sobre sus argumentaciones.
Argumento y estilo
La novela relata la vida Lázaro González Pérez, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Salamanca. A Lázaro se le conoce como Lazarillo de Tormes, puesto que nació dentro de este río y porque sirvió durante un tiempo como lazarillo bajo el yugo de un ciego.
Narrada en forma de epístola, en el libro aparecen las aventuras de un desafortunado niño que pasa por diferentes episodios para lograr sobrevivir y sufre las desdichas de un pobre que hace cualquier cosa por comer. Es una crítica al mundo idílico que aparece en las novelas caballerescas.
Escrita con un tono desenfadado y satírico, fue prohibida por la inquisición por su crítica al clero.